A Estrada clausuró ayer el programa de mejora de micropymes en el que participaron 22 comerciantes del municipio de todos los sectores. El curso -de siete semanas- pretendía hacer conscientes a los participantes de sus debilidades y fortalezas para mejorar los resultados.
El
coordinador del programa de apoyo al pequeño comercio de la Fundación Incyde,
Abraham González, destacó ayer como fortaleza local las ganas de mejorar de los
profesionales estradenses. «El de A Estrada fue uno de los cursos con más
asistencia de todos los que impartimos», indicó. Como debilidad citó la
sensación general de tristeza y desánimo ante la caída de las ventas.
Los
profesionales visitaron cada comercio para ayudar a los propietarios a corregir
errores y establecer líneas de acción. La principal traba que Abraham González
ve al comercio local es la desunión. «Cada comercio piensa como una unidad»,
comenta. El experto aprecia también cierto conservadurismo en los escaparates.
«Hay excepciones, pero la mayoría va a lo de siempre, a sota, caballo y rey. No
arriesga. Hay que ser más atrevidos», indica.
Otro aspecto a mejorar es la colocación del producto en el interior del comercio. «La colocación tiene que ser atractiva, porque el comercio entero es un escaparate», afirma. Recomienda también una especial apuesta por la simpatía y la amabilidad con el cliente. «Hay que transmitir optimismo al cliente. Es difícil en esta situación de crisis, pero el comerciante está obligado», asegura.




