Internet
ha supuesto una revolución positiva para las MicroPYME’s, en la medida en que las ha
permitido competir con las PYME’s y situar la influencia de su marca en la red
mediante una módica inversión, logrando así promocionarse, trabajar la comunicación viral y crear aquella calidad de
contenidos que les acerca a sus clientes clave en un mercado mucho más global y
restar cuota de mercado a sus competidores.
Si
bien resulta imposible crear una marca potente sin ofrecer un buen producto o
servicio, y partiendo de que una buena ubicación y ponerse de moda entre la
gente influyente (famosos, deportistas) siempre ayuda, han sido las redes
sociales las que han obligado a adoptar a las MicroPYME’s una política de
marketing activo, organizando concursos entre sus clientes y seguidores,
eventos y fiestas en las tiendas, firmando colaboraciones, acuerdos y sinergias
de intercambio con otras empresas de sectores diversos.
Quizá desde
sus mismos orígenes el marketing sabe que la personalidad e imaginación de quienes están detrás de una marca suplen en resultados a la inversión, a la hora de procurar el codiciado boca a boca que generan las campañas de colaboración
con otras marcas y las acciones en redes sociales con motivo de eventos, materializando un alto grado de alcance y compromiso de los usuarios. Las sinergias reales construyen marca.
El apoyo del marketing
online siempre refuerza esa estrategia, y especialmente las redes
sociales, permitiendo la magia de viralizar el mensaje sin apenas inversión, toda
vez que las acciones promocionales funcionen es que se lancen en el momento
adecuado. Establecer objetivos claros y conseguir que el cliente se convierta
en nuestro mayor fan resultan condiciones claves para la construcción de la
marca. La cuestión es saber encontrar el momento oportuno. La distribución por
la Red es gratis, global y los anuncios son más baratos, lo que hace que el
mensaje se vuelva más poderoso
El
consumidor actual cada vez se fía menos de la publicidad antigua, entre otras cosas
porque las empresas no le involucran en ella como hacen las nuevas marcas a
través de las redes sociales. La comunicación de hoy en día se basa en el
diálogo con el consumidor, que hace marca y contesta a la pyme a través de los
blogs que esta crea o de los canales de televisión propios que lanza en
Internet para contactar con él.
Pedirle
al consumidor que apoye tu marca y que se convierta en el prescriptor de tu
producto a cambio de algo no cabe duda de que es una estrategia que les está funcionando a muchas
marcas. Igual que el uso de celebrities y la programación de
eventos. Al fin y al cabo, es el buzz marketing el que logra que unas marcas se
pongan de moda y se hagan grandes, al tiempo que relegan otras por completo al
olvido, logrando sanear y reorganizar de modo más eficiente el mercado.
Casos de todos conocidos como los de La Nevera Roja, Rastreator, Atrápalo, Tripadvisor o Trivago
demuestran que cuando una marca concebida para el canal digital tiene éxito y
crece, siguen recurriendo a medios masivos como la televisión para llegar a más
gente y consolidarse. Sin embargo sería un error olvidar que la curva de
infidelidad del comprador a las enseñas es cada día mayor. Aquel consumidor que
comenzó siendo leal a la firma y pasó a buscar buena relación calidad-precio
durante la crisis, ahora demanda rapidez, eficacia y fiabilidad a sus marcas
preferidas, sin prometer en ningún caso lealtad.
De ahí la crucial importancia de saber gestionar con grandes dosis de inteligencia frente a la competencia los intangibles. Si los clientes no recuerdan una marca, no la compran y, si no la compran, esa marca carece de valor. Te brindamos algunas recomendaciones para ayudarte a construir, revitalizar y mantener siempre fértil tu marca.
Pies
y corazón en el mercado.
Las
expectativas de nuestro cliente van más allá del producto y servicio demandado,
y la carga emocional prima sobre la funcionalidad. Debemos redoblar esfuerzos
en tratar de conocer cómo ha cambiado nuestro cliente, mantenernos cercanos a
él, para que nos vea como de su lado y nos considere importantes. Y ese
esfuerzo resulta válido con respecto a nuestra competencia, en este caso de para
poder diferenciarnos de al máximo de ella.
Transparencia 3.0
Una marca debe ser auténtica, tener su propio
ADN, su cultura y códigos estratégicos y del empleado. Es su valor añadido, la
forma de distinguirse y de resultar creíble. Para conseguirlo debe buscar tres
atributos básicos que la definan y resulten diferenciales a los ojos del
cliente.
Segmentación clave.
Para que una marca se consolide, el consumidor
tiene que entenderla, y lograrlo depende de segmentar muy bien el mercado para
determinar el público objetivo al que se dirige y posicionarla conforme a este planteamiento.
Crear una marca para todos, resulta obsoleto. Cada estrategia debe estar
finamente orientada al target específico. Hoy resulta ofensivo el socorrido "café para todos".
Diferenciación dinámica.
Ser marca significa ser diferente en todo. Y no
solo en el diseño o la atracción y retención de empleados o en la creación de
productos. En todo.
Consistencia
flexible.
Vivimos en un mundo cargado
de mensajes. Muchas veces la experiencia que proporcionan las marcas a sus
clientes no es la misma cuando eligen el canal digital o el presencial. En su traducción
de un canal a otro sus mensajes distorsionan. Esto tiene que cambiar, deben ser
iguales y, aunque ahora lo trend y lo cool sea lo virtual, hay que trabajar
también el canal off line. Eso sí, la consistencia debe combinarse
con la flexibilidad a la hora de abordar cambios en un mercado tan variable
como el actual.
Advance Omnicanal.
Desde su misma concepción las marcas han de
tener vocación de internacionalización y de diversificación en la multitud de
canales actuales y ¡anticiparse a los venideros!
Protección.
Aquella marca inscrita en el Registro de
Patentes y Marcas es la que nace con vocación de solvencia, deseo de
permanencia en el mercado y ambición global.
Responsabilidad
social.
Nuestra marca debe aportar
valor añadido no solo al cliente que la sostiene, sino al conjunto de la
sociedad; tan importante como cuidar los beneficios que genera es vigilar su responsabilidad
social. El cliente no sólo está atento a sus deseos y necesidades, sino es
sensible a esta dimensión comunitaria.
Compromiso.
Las enseñas fuertes están comprometidas con la
forma en que comunican y los vínculos que establecen con sus consumidores y
usuarios.
Claridad
y simplicidad.
Es la máxima
con la que debe trabajar una marca que en sus mensajes internos y externos
ambiciona alcanzar el objetivo de sintonizar y conectar de manera dinámica y
sostenible dirigida a un cliente en permanente transformación. ¡Se acabaron las marcas con dobleces! ¡Bienvenidos al branding de la transparencia!































