El segmento comercial navideño, que abarca desde finales de noviembre y se adentra en la primera semana del nuevo año que ya pugna por asomarse a lo lejos, es un periodo privilegiado para la realización de ventas directas e indirectas, las cuales en muchas ocasiones nos permiten salvar la cuenta final de resultados, al cierre del ciclo empresarial.
Ya sea recurriendo a la fórmula tradicional de ambientación con Papá Noel o los no menos entrañables Reyes Magos, que aún siguen funcionando en una sociedad que se presume laica, o bien sea empleando los socorridos trineos, los abufandados muñecos de nieve y los sempiternos árboles de Navidad, bien cuajados de luces, cintas y adornos, como ejes centrales de nuestra composición de escaparate estacional, siempre buscamos detener en su paseo y atraer la atención de aquellas familias o viandantes ocasionales que se atreven a desafiar a los rigores invernales, a través de llamativos elementos decorativos en los que predominen las tonalidades blancas y grises, sirviéndonos de acabados metálicos en los que refuljan seductores destellos platas y dorados o, cómo no, creando esas atmósferas mágicas e irreales que nos proporcionan los juegos de luminarias azules, rojas…
De otro lado, los comerciantes más osados e inquietos se estrujarán la cabeza en busca de esa idea rompedora, atractiva y original que les permita hacerse “de nuevo” con el primer premio del Concurso de Escaparates, buscando la siempre difícil fórmula de “conseguir provocar” pero, claro está, “sin llegar a pasarse”.
Durante estos oscuros meses del año las calles pierden su monotonía cotidiana y los escaparates tratan de dar el Do de pecho comercial, invitándonos a encontrar ese regalo diferente con el que sorprender a nuestros seres queridos, o desafiándonos a renovar con descaro nuestras maltrechas prendas y gastados utensilios cotidianos, de cara a los numerosos encuentros y reencuentros que tendrán lugar junto al calor de familiares y amigos, encontrando quizá su broche de oro frente al roscón de Reyes. Prodigiosos contadores de historias, nuestros escaparates navideños serán ese del hilo conductor del que llegarán a tirar muchos de nuestros clientes para rescatar sus sueños y anhelos más secretos, para regresar a los mejores momentos de su infancia y renovar una ilusión y esperanza, más necesarias de recuperar y rescatar ahora que nunca.
La crisis actual y el desánimo en el consumo han supuesto un notable descenso en los resultados del sector comercial. Para hacer frente a la situación y relanzar las ventas, en muchas ocasiones el comerciante quisiera sentirse respaldado distintos especialistas a la hora de introducir mejoras que incrementen el atractivo su establecimiento y contar con una guía precisa de sugerencias y soluciones prácticas que mejoren la imagen de su comercio, incrementen su ratio de ventas y que puedan ser aplicadas en el día a día y rentabilizarse de forma directa durante el periplo navideño, sin que ello le supongan una inversión excesiva ni de tiempo y ni de recursos.
Creatividad es la palabra clave. La experiencia contrastada de nuestro equipo de consultores en escaparatismo, interiorismo y ventas, una formación a la carta innovadora y vanguardista, así como nuestro dossier personalizado de ideas constituyen una excelente opción para cubrir las necesidades de mejora de la imagen comercial navideña en un entorno muy competitivo y en permanente renovación. Hacemos lo que mejor sabemos hacer, esforzándonos por mantener nuestro potencial creativo al servicio del Pequeño Comercio. El programa VENDER + NAVIDAD, que ahora tiene ante usted, pretende ser una fiel y clara muestra de ello.



