lunes, 21 de marzo de 2016

¿Caos en el probador?


 Cualquiera que haya pasado una tarde de sábado en una tienda, intentando renovar su vestuario, sabe que tal anhelo puede llegar a convertirse en una experiencia traumática.


Gracias a la tecnología, dicha experiencia está a punto de ser transformada en algo mucho más grato. Ahora ya es posible en las tiendas de Rebecca Minkoff, donde las clientas son recibidas por un espejo interactivo desde el que pueden encargar un refresco y elegir aquella ropa y complementos que desean probarse. Una vez allí, si la combinación elegida no nos convence, o si necesitamos otra talla, podremos pedir nuevas prendas, recibiendo además sugerencias personalizadas.
Esta experiencia se irá enriqueciendo a medida que los clientes repitan sus visitas al establecimiento, puesto que sus datos y preferencias quedas registrados. Igualmente tienen la opción de encargar todo lo que se han probado, para comprarlo después on-line, en lugar de llevárselo en ese mismo momento. 


La compañía, a partir de los desfiles patrocinados por la firma, ha creado contenidos que, gracias al Occulus-Rift proporcionan a sus clientes una experiencia inmersiva, a través de las que realizar también sus compras.


Gracias a la inclusión de la tecnología de vanguardia, la compañía Minkoff ha aumentado en un 50% sus ventas. 
 
Los siguientes pasos para hacer avanzar el comercio electrónico de ropa, será incluir escáneres inteligentes y tecnología en 3D para tomar las medidas de los clientes y descubrir cómo comunicarnos e interactuar mejor con ellos. 
La aventura de ir de tiendas seguirá siendo una experiencia sorprendente y, gracias a la tecnología, mucho más grata. 
Desde Espaciosquevenden defendemos el lema de que aquel comercio que innova es, sin lugar a dudas, el comercio que ´más crece y sigue lleno de vida. ¿Innovar?



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