Nuestra imagen suele ser un aspecto importante en nuestras vidas, nuestra carta de presentación al mundo. Somos nuestros propios representantes y queremos disfrutar de una "marca personal". De algún modo, es una verdad indiscutible que, en el fondo, somos lo que parecemos. La mentira triunfa. Lo paradógico es que la moda es uniformidad, una suerte de homogeneización, de querer ir como todo el mundo, ir provistos y recubiertos de aquello que "se lleva". Un patrón imitativo que se repite por doquier hasta el hartazgo. Difícilmente se puede ser diferente, original, cuando no se busca otra cosa que fidelidad a la tendencia imperante.
Los diseñadores de moda y complementos, los artífices de la "fashion", pretenden presentar sus ideas y propuestas como únicas. El diseño pierde valor si se multiplica, se devalúa en cada repetición. A su manera, ellos pretenden hacernos cómplices de la creencia de que cada vestido es único, cada complemento esencial, pensado por y para nosotros. Ese nosotros es el maniquí.
Cómo podría gustarnos una prenda determinada si no nos la imaginamos en su marco natural. El vestido más elegante o los pantalones más divertidos, por sí solos enmudecen. Sin un cuerpo que les de vida, nada dicen. Es la percha la que les transforma en atractivos y elocuentes, la que nos hace suscitar su deseo de posesión.
Sin embargo, la ropa desprovista de un adecuado soporte no funciona. Por el contrario, hay productos, como el calzado, que tienen una mayor autonomía seductora. Desprovistos de su natural ocupante, son incluso una invitación a beber en ellos ambrosía, hasta quedar exhaustos y sudorosos sobre la alfombra. El zapato es más artesanal, parece como si -más que simplemente diseñado- quisiera ser elevado a obra de arte.
El escaparatismo es un arte. Efímero -como nosotros-, pero arte al fin y al cabo. Quizá uno de los pocos refugios urbanos donde el arte se refugia y encuentra, nunca mejor dicho, su lugar, frente a tanta frivolidad, absurdo, puerilidad e intrascendencia vana. Y están ahí, al alcance de la mano. Salen a nuestro paso, reteniendo nuestras cotidianas prisas. Atrapan, a nuestro pesar disidente, la mirada. Tienen algo mágico que nos embruja el alma.
Frente al pensamiento único, la homogeneización de mercado, contra una banal globalización que actúa como una apisonadora atropellando diversidad que nos caracteriza a los seres humanos, los escaparates siguen ahí, fieles, impacientes, esperando a llamar nuestra atención, recreando su naturaleza pura y efímera con cada detalle, reivindicando la supervivencia de lo más esencial: la belleza. Esa belleza que nos devuelve el sentido y la alegría de vivir, como seres únicos que somos, frente al imperio del vacio unificador sin rostro que sólo sabe de números. Su constante aparecer y desaparecer nos invita a la propia renovación. Nos recuerdan que la vida es permanente cambio. Recreación. Saber transformarse.
Ars efimera et vita brevis. Que no nos den gato por liebre, haciéndonos sentir creativos y originales, especiales y diferentes, cuando sólo pretenden uniformarnos a lo "corta y pega" de la rentabilidad más trapacera y miope. Por eso en espaciosquevenden trabajamos haciendo de cada empresa una obra irrepetible. Nada más entristecedor que un escaparate vacío. Através de nuestros cursos y charlas, haremos cuanto esté en nuestras manos para llenarlos de vida, traspasando ese testigo innovador a cada comerciante. ¡Que siga la magia!
Despues de todo, la ropa termina desperdigada por el pasillo y el salón, pues -como reconocía Yves Saint Laurent- la prenda con la que todos queremos cubrirnos es el abrazo de aquellos que verdaderamente nos aman. Os deseo también esa felicidad para vosotros, como antídoto y bálsamo para esto tiempos tan revueltos.
Por cierto, ya casi estamos de estreno. Nuestra página web está prácticamente ultimada: espaciosquevenden No dejéis de daros una vuelta por allí, si queréis ir viendo los preparativos e ir fisgando un poco, podéis visitarla (pero no se lo contéis a nadie). La sorpresa también es un componente clave de la magia: "Mira, parece que están renovando el escaparate. Ya me parecía a mí que estaba un poco triste...". Se admiten sugerencias aquí, aún estás a tiempo de formar parte de un gran proyecto de mejora de la imagen comercial. ¿Te apuntas?



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